UNA NUEVA CULTURA EVALUATIVA
En dos artículos anteriores me referí a este concepto sin desarrollarlo. Dada la importancia que ha ido adquiriendo la evaluación en todo ámbito en que nos desenvolvemos, creo que es importante reflexionar al respecto. Ese es el propósito de este artículo. Mi preocupación principal es la evaluación en el ámbito educacional.
¿Qué es la cultura evaluativa?. Según wikipedia cultura es ?el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religión, rituales normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista podríamos decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano?. La cultura es una abstracción que pretende explicar el comportamiento de los individuos de un grupo.
Entonces hablamos de cultura evaluativa cuando nos referimos a las formas de proceder de las personas frente a las evaluaciones; a las ideas y creencias, a las costumbres, a las prácticas, código, normas y reglas que llevan a los individuos a tomar cierta posición frente a las evaluaciones.
Cuando a los alumnos se les habla de evaluación es posible observar muchos ceños fruncidos, lo que indica que no es agradable ser evaluado, debido a que la evaluación es percibida como una forma de presión, control o amenaza. Esto se debe a que en forma cotidiana se utilizan indiscriminadamente los conceptos evaluación y calificación y más aún, la calificación se transforma en el fin de la evaluación.
Es por esto que muchos alumnos no estudian para reforzar aprendizajes, estudian para obtener una nota. Nota que en definitiva se transforma en premio o castigo, en aprobación o reprobación, en un modo de selección; quedando completamente olvidada la verdadera finalidad de la evaluación de los aprendizajes. No nos sorprendamos entonces cuando vemos estudiantes que se han transformado en expertos en métodos de plagio para obtener calificaciones de aprobación.
Las actitudes de los profesores frente al tema son también parte de nuestra cultura evaluativa. Muchos profesores deben responder a exigencias del sistema, teniendo que evaluar para calificar, organizando las actividades de aprendizaje para que en cierta fecha exista una cantidad de notas que den cuenta de los avances de sus clases. Por lo que el proceso enseñanza aprendizaje queda supeditado a la calendarización de los exámenes y en definitiva a las calificaciones.
No es ajena a nuestra cultura evaluativa la presencia de docentes que utilizan las calificaciones como arma que le permite controlar la disciplina. Cuando los alumnos de un curso responden a sus expectativas, este adopta una postura benévola y tolerante abundando las buenas calificaciones; si los alumnos, en cambio, son indisciplinados y existe un clima de tensión y discordia, su actuación se proyecta en las calificaciones deficientes.
Otro tema es la utilización que los padres hacen de las calificaciones de sus hijos. A muchos padres no les interesa saber cuánto han avanzado sus hijos o qué necesitan reforzar. Las calificaciones les permiten comparar con el resto del grupo, premiar o castigar o, simplemente juzgar el trabajo del profesor.
A partir de este simple análisis acerca de nuestras actitudes y creencias en torno al concepto que nos hemos formado de evaluación, nace la necesidad de replantearnos, de rescatar el verdadero significado de la evaluación de los aprendizajes, de desarrollar una nueva cultura evaluativa. Los alumnos deben aprender cuál es el verdadero sentido de la evaluación y en esto el papel más lo tienen los profesores. Somos nosotros quienes en nuestro trabajo de aula debemos promover una nueva cultura evaluativa.
Muchos expertos señalan la necesidad de instalar una cultura evaluativa que exprese con hechos significativos que evaluar no es someter a los alumnos cada cierto tiempo a un examen que se traduzca en una nota. Es preciso que, durante el proceso de aprendizaje, las personas implicadas puedan apreciar la eficacia de su trabajo, para tomar las decisiones que le permitan mejorar, tanto los niveles de aprendizaje como las metodologías utilizadas en dicho proceso.
Las fases de construcción de una cultura evaluativa responden a los de un proceso complejo y lento, en el cual hay que asumir y consensuar nuevas creencias respecto de buenas prácticas, de adecuadas actitudes, de derribar mitos, miedos, de incorporar nuevos hábitos de trabajo, de efectuar con la mayor rigurosidad posible la ejecución de procedimientos, de revisar continuamente lo que se hace, de pensar y anticiparse a los impactos, de hacerse responsable de las actuaciones, de aprender de los errores y fundamentalmente de cambios en los modelos mentales.[i]
En esta nueva cultura evaluativa, ya no sólo los alumnos son los evaluados. Se evalúan los procedimientos, los niveles alcanzados por los alumnos durante el proceso, las metodologías y los recursos utilizados por el profesor y también se evalúan las evaluaciones.
En esta nueva cultura evaluativa es importante tomar las decisiones a tiempo para alcanzar los objetivos planteados. Es muy probable que al cautelar que los procesos de aprendizaje sean los óptimos, las calificaciones en los exámenes también sean buenas.
[i] Entrevista a la Dra. Teresa Bruna. Evaluación académica y acreditación: una tarea central. 24/09/07. http://www.upla.cl/prontus_upla/site/artic/20070924/pags/20070924133327.html

La profe de Física


solicito informacion
Felicitaciones por su publicacion y le pediria que me enviara bibliografia sobre cultura evaluativa en docentes. Gracias